Reportaje:

Una noche en Santa Cruz de La Palma


Esta noche nos hemos propuesto mucho: bares de tapas, restaurantes, bodegones… Y en todas partes queremos comer, beber y probar. ¡Uff! La báscula se vengó al día siguiente, pero nos encantó Santa Cruz. La capital tiene mucho que ofrecer en cuanto a comida, bebida y ocio.

La Bodega La Parranda se encuentra en la calle El Castillete (nº 2), una desviación de la calle Anselmo Pérez de Brito en dirección noreste, en diagonal frente al supermercado. Norberto, el jefe de cocina, hace magia con la plancha y el horno de leña, en los que confecciona comida casera típica canaria: cocidos diversos, tapas variadas y asados sabrosos, servidos por la simpática Fátima en mesas preciosamente decoradas. Aquí uno se siente realmente en casa y los precios son razonables. Por eso es nuestra recomendación: ¡Hay que probarlo sin falta!
Desde aquí, llegamos al Negresco en un abrir y cerrar de ojos, situado en el lado derecho de la calle Anselmo Pérez de Brito, en dirección a la Plaza de España. Cada segundo viernes de mes, Sergio, siempre de buen humor, organiza pequeños eventos con música en vivo: comida de castañas, papas al fuego, degustación de embutidos y mucho más. Pero la visita también vale la pena los demás días de la semana: la madre de Sergio prepara tapas modernas y sabrosas, hay buenos vinos y el servicio es muy amable. Y con un poco de suerte en el fondo suena música del cubano trecero Pancho Amat.
También en la calle Pérez Brito, siguiendo en dirección Plaza de España, se encuentra al lado izquierdo el restaurante La Placeta. Tanto la terraza, situada en la romántica placeta frente a la casa histórica, como los salones interiores en la planta baja y el primer piso, cuidadosamente decorados, invitan a quedarse y saborear.
David y su equipo hacen milagros preparando platos internacionales y especialidades canarias, como pescado fresco o conejo en salsa de almendras, además de una buena selección vegetariana. Nos quedamos tan contentos con todo que sin duda se merecen nuestra recomendación.
De camino a la siguiente parada, damos un pequeño paseo – nuestro estómago nos lo agradece.
El restaurante Casa Indianos está en el sur de la ciudad, directamente en la Avenida Los Indianos (nº 2). Desde fuera, el edificio histórico, famoso por su importancia durante el movimiento emigrante, resulta bastante especial, pero su interior impresiona aún más: un diseño interior sofisticado que combina perfectamente lo antiguo y lo moderno, creando una atmósfera exquisita. En el bar “El Malecón”, cuyo nombre proviene de la avenida marítima de La Habana, tomamos un buen cóctel antes de probar las diferentes exquisiteces de la carta del restaurante. Hay pescado fresco, platos de carne, de arroz, comida vegetariana y sin gluten: todo presentado de forma apetitosa y, en efecto, delicioso. De ahí, nuestro veredicto: muy recomendable.
Desde la Casa Indianos sólo hay que cruzar la calle para llegar al restaurante Tex-Mex Ruta 66, en la Marina La Palma. A los amantes de la combinación mexicano-estadounidense les ha tocado la lotería: hamburguesas jugosas, costillas crujientes, tacos fogosos, y fajitas riquísimas, además de, lo crean o no, treinta cervezas diferentes. Es un excelente final culinario para esta noche. Disfrutando de la preciosa vista del puerto, apreciable tanto desde la terraza como el interior, concluimos: un lugar maravilloso, comida riquísima y un servicio muy amable. Quien tenga ganas de comer Tex-Mex no debería dejar de pasar por Ruta 66.
Después del festín ha llegado la hora de tomar un buen trago. Para ello elegimos la Tasca La 4, que está a tiro de piedra de la Marina en dirección al centro, en la Calle Trasera, Cuatro Esquinas (nº 4). Tomando un vasito de vino – a elegir entre Riberas, Riojas y varios vinos de La Palma – y atendidos por un personal muy amable, podemos disfrutar divinamente de la tibia brisa nocturna, charlar relajadamente y observar el bullicio del casco antiguo. Incluso hemos vuelto a hacer hueco para una ración de jamón de Guijuelo y riquísimos embutidos Ibéricos. Nos encanta el ambiente del casco antiguo, el servicio y la oferta del local. Por eso lo recomendamos: ¡Hay que visitarlo!
Ya el mismo Hemingway tomaba sus mojitos en la Bodeguita del Medio, aunque en La Habana… Desde la Tasca La 4 doblamos la esquina y nos encontramos con el hermano pequeño del original cubano. Es verdad que el “mojito” es uno de los mejores de la isla. Como cabe esperar, también hay muchos tipos distintos de ron. Pero los no bebedores de ron también tienen donde elegir en la Bodeguita: una amplia carta de vinos, varios tipos de ginebra y por supuesto, distintas cervezas. Quien tenga hambre (nosotros ya no podemos comer nada más por hoy, pero conocemos la cocina de ocasiones anteriores) puede comer jamón y embutido ibérico, platos ibéricos con carne, cocina internacional y canaria. Se respira un ambiente estupendo con carácter de culto y una gastronomía con mucha clase. Por eso lo recomendamos sin lugar a dudas.

Uff! Estamos llenos, hemos bebido bien y ya no podemos más. Buenas noches, Santa Cruz. Ha sido un placer. Y seguro que volveremos … (Uwe S. Meschede)

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